domingo, 30 de octubre de 2011

El capricho de la duquesa

La finca surgió por la intención de María Josefa Pimentel, duquesa de Osuna, de construir un lugar de recreo en un terreno que había comprado a las afueras de Madrid. La duquesa, amante de las artes y mecenas de artistas de todas las disciplinas, quiso que se construyera uno de los jardines más bellos de todo Madrid. Razón por la que el parque no sólo es una atracción destacada en las guías de viajes, sino también, un ejemplo importante en los libros de arte.
Las obras duraron 52 años, desde 1787 hasta 1839, de manera que ella murió antes de poder ver totalmente acabadas las obras.
Durante la invasión francesa, hacia 1808, la duquesa perdió temporalmente la propiedad sobre la finca, ya que el general francés Belliard, utilizó El Capricho como base de operaciones para sus tropas. Una vez vencidos los franceses, el parque volvió a manos de su dueña, y se procedió a una reforma que incluyó, además de la reforestación, la construcción del casino del baile.
Este parque de Madrid pasó a manos del nieto de la Duquesa de Osuna, Pedro Alcántara, cuando esta murió en 1834. Su nuevo propietario continuó embelleciendo el recinto con nuevas construcciones, como la exedra de la plaza de los emperadores, uno de los lugares más significativos de El Capricho, y que se hizo en memoria de la duquesa de Osuna. A la muerte de Pedro Alcántara, pasó a manos de su hermano, quien lo descuidó totalmente, siendo el parque subastado en 1882.
Después, durante la República fue declarado Jardín Histórico, lo que no impidió que durante la Guerra Civil se convirtiera en territorio bélico, pasando desde entonces, y hasta 1974, por un largo periodo de abandono. Ese año, fue comprado por el Ayuntamiento de Madrid y declarado en 1985 Bien de Interés Cultural. Actualmente, todavía continúan las reformas para devolverle a El Capricho el esplendor con el que fue ideado por la Duquesa de Osuna.
Esta remodelación del parque no impide que sea un punto de interés destacable para los viajes a Madrid.
Continúan las reformas para devolverle a El Capricho el esplendor con el que fue ideado por la Duquesa de Osuna las reformas para devolverle a El Capricho el esplendor con el que fue ideado por la Duquesa de Osuna.




























viernes, 14 de octubre de 2011

EL SEMINARIO


Es un edificio gigantesco, fue seminario hasta los años 70 en que los curas se quedaron sin dinero para mantener semejante edificio. El interior está totalmente destrozado, su iglesia llena de pintadas, su altar pintado por completo.

Pero la verdad que por lo grande que es llama la atención. Tiene tres plantas y un sótano, que ocupa 4 Km cuadrados, su construcción se sitúa entre los años 1920 y 1930, tenía bastantes habitaciones unas de ellas quemadas por completo por vándalos. Cuando me imagino lo que había sido y como está ahora siento  pena siento pena de edificios y que no hagan nada a quien corresponda, en su día debió de ser  un sitio bonito y agradable pero ahora da pena verlo, uno se siente tan impotente cuando ve esto que lo único que piensas en las Instituciones y en el Plan E, en tantos presidentes de comunidades autónomas y otros más chupópteros, que acaparan el dinero del ciudadano para su propia jubilación, pero en fin, aquí no se entra en política, pero si deciros que mi experiencia no fue muy agradable por una parte pero por otra es para que veáis los sitios históricos que tenemos en España y los están dejando caer.

Aquí cierro la puerta de este viejo pero gran Seminario.




























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